Traductor

domingo, 13 de octubre de 2013

¡CIELOS, MI MARIDO! (SEXO EN SUMERIA I)

Hoy va de asuntos sexuales y de cuernos, así que seguramente  batiré el récord de visitas.

Matrimonio en Sumeria.  El hombre "mandaba" fuera
de casa y la mujer dentro. El mando de la tele era
de ella.
Empezaremos diciendo que en Sumeria, el matrimonio no era como el nuestro.  En el mundo de los dos ríos, el matrimonio no tenía un carácter religioso, aunque un sacerdote o sacerdotisa actuara de testigo.  Era un mero contrato legal, una forma de crear una "unidad de producción" al servicio del estado, en la cual el hombre se encargaba de conseguir comida, y la mujer de conseguir enseres y vestimenta.  ¿Es esto extraño? No tanto si nos fijamos en su forma de ver la vida.  Para empezar, para los sumerios el sexo era bueno, y había que practicarlo.  Por una parte, porque la diosa más grande (Inanna)  lo ordenaba; y por otra parte, porque gracias al sexo se tenían hijos.  Durante la Fiesta del Año Nuevo, que era la fiesta más grande del año, era muy habitual ver a parejas copulando en plena calle (algunos sumeriólogos opinan que esto se hacía también, porque como la fiesta era a finales de nuestro actual mes de Abril, los nacimientos de los posibles niños, que resultaban de la orgía, se sincronizaban en una época del año en que las madres ya no tenían que atender a la cosecha, y podían centrarse en su cuidado).  Lo de copular en público no estaba mal visto. En cualquier taberna, se podía hacer con una "esposa de la cerveza" delante de todos los clientes.

Ni siquiera estaba mal vista la homosexualidad, aunque tenían una actitud un poco jocosa hacia ella. En los templos de Inanna había sacerdotes travestidos, los Assinum. El único sexo que no toleraban era el incesto, sobre todo si se daba entre padres e hijas o madres e hijos. Algunas penas incluían la muerte para el padre o la madre, tras pagar una fortísima multa.

Pazuzu. Si alguien está pensando que se
parece mucho al demonio de El Exorcista...
acertó. Usaron esta estatuilla para  la
película.
Para los sumerios los hijos eran importantísimos. Eran la continuidad de la familia y una inversión de futuro en el negocio familiar.  Cuantos más hijos, mejor. Hay que tener en cuenta, que la mortalidad infantil en Sumeria, por culpa de las fiebres de los pantanos, era aterradora. Se cree que 7 de cada 10 niños no superaban los siete años de edad.  Tanto es así, que uno de los demonios más aterradores, Pazuzu,  además de traer fiebre ardiente y viento apestoso, era el protector de los niños recién nacidos. ¡Qué mejor protección, que poner al "malo" de guardaespaldas!

Se piensa que en los primeros tiempos de Sumeria, se practicaba la poligamia y la poliandria. Luego, ambas fueron prohibidas por el rey Urulkagina, pero la poligamia retornó según la sociedad se hacía más patriarcal.  El hombre podía divorciarse cuando quisiera, y la mujer tenía que pedir permiso. Eso sí. Una vez divorciados, la mujer se largaba con su dote intacta y con todos aquellos bienes que se hubieran adquirido o ganado con su dote.  El hombre podía tener consortes, y la mujer tenía que pedir permiso para tener amantes. Pero, por lo visto, era habitual que los maridos concedieran el permiso. ¿Por qué? Pues porque si ella se quedaba embarazada, el marido adoptaba al retoño.  En la sociedad sumeria, como dije, cuantos más hijos, mejor. Aunque fueran de otro.  Las leyes de adopción eran tan abiertas, que incluso se podían adoptar esclavos, que pasaban a ser hijos con todos los derechos. 

Escena porno en Sumeria.
Como no había cine, pues
hacían relieves "de cama"
Si una mujer consideraba que ya había tenido suficientes embarazos, podía regalarle al marido una esclava como concubina, para que tuviera hijos con ella. Esos hijos eran libres y tenían todos los derechos de herencia. Se piensa que, habitualmente, se les concedía la libertad, para que los hijos no pasaran la vergüenza de tener una madre esclava. En todo caso, si una esclava tenía un hijo con un hombre libre, o un esclavo con una mujer libre, sus hijos eran libres. En algunas ciudades se les obligaba a entregar el primer hijo al dueño del esclavo/a a modo de compensación, aunque se cree que se podía sustituir por el equivalente en bienes. 

Finalmente, otro elemento curioso de la sociedad sumeria, es que no había prejuicios contra las madres solteras.  Una mujer podía criar a sus hijos sola sin problema alguno, y sin que nadie la "mirara mal". Como mucho, un sumerio podía reírse un poco, pues ser madre soltera, desde el punto de vista sumerio, era renunciar a tener una "empresa familiar más grande".    El mismo Sargón de Akhad, en su biografía, se jacta y enorgullece de ser hijo de una sacerdotisa y madre soltera.

Y con esto acabo por hoy. En la segunda parte, subiremos la temperatura. Procurad leerlo fuera de horario infantil.

1 comentario:

  1. Jajaja, impresionante escena porno la que nos muestras. Menuda paciencia esperar a que las esculpieran;)
    Hace unos años visité Pompeya, y recuerdo una imagen tipo "señal" muy explícita que indicaba la dirección del prostíbulo.
    Me ha gustado mucho la entrada.Me has matado con lo de regalar al churri una concubina cuando ya no querían procrear más...Parece la excusa anterior al actual "dolor de cabeza" ..jaja
    Reconozco que me impresionó la naturalidad con que aceptaban la poligamia cuando leía tu libro, por eso me ha gustado saber más sobre sus costumbres.
    Besos!

    ResponderEliminar