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sábado, 30 de noviembre de 2013

NOTICIÓN

Ya tenéis disponible la versión íntegra de "Cuentos de San Andrés", de Tomás Rivera.

Podéis bajarlo de forma gratuita desde el blog del autor:
http://www.kindlegarten.es/2013/11/llego-el-dia-kindlegarten-ediciones.html

Venga, que se acaban (bueno, en realidad no se acaban, pero a mí siempre me hace ilusión decir eso, que todos los sábados ponen el mercado junto a mi ventana).

domingo, 17 de noviembre de 2013

¿UN NIÑO Y UN MÓVIL? ¡SOCORRO!

Vale.  Ya sé que es imposible negarse. Intentasteis evitar el comprarle un móvil al niño, pero él contrató de asesor a un torturador del Vietcong experto en chantajes emocionales, y os han vencido.  Tranquilos.  Todo el mundo tiene un mal día, y si no, que se lo digan al general Westmoreland.  ¿Qué hay que hacer ahora?  Pues ir con cuidado. Hace poco leí en un foro de Internet la opinión de un usuario, con la que estoy bastante de acuerdo, pues mi experiencia personal coincide con él: "¡Qué van a ser usuarios digitales! Eso es lo que creen los padres, pero la realidad es que si le preguntas a un jovencito lo que es Internet, te soltará una chorrada que te levantará los sesos. Les hemos llenado de iPhones, de móviles, de tablets, de botoncitos que saben apretar con exactitud... pero sólo saben eso: apretar botones".

Estudio de absorción de ondas
electromagnéticas. La cosa pinta mal.
El primer problema con el que nos encontramos, es el del aparato propiamente dicho.  Hay que tener en cuenta que emite radiación. Aunque parezca mentira, hemos permitido que los niños accedieran a esos aparatos sin molestarnos en realizar ningún estudio sobre la posible peligrosidad de la radiación en ellos.  Elisabeth Cardis, que es una de las mayores expertas mundiales en los efectos de las radiaciones de los móviles en la salud, declara que: "Es probable que los efectos de las radiaciones de los móviles, si se confirma que comportan un riesgo, sean más graves en niños que en adultos. No es algo que esté demostrado, pero hay motivos para sospecharlo." El gobierno belga ha tomado, recientemente, la decisión de prohibir el uso de móviles por parte de niños a partir del año 2014. La ministra de Salud belga, Laurette Onkelinx ha declarado: “Tenemos que tomar todas las advertencias en serio y actuar de acuerdo con el principio de precaución. Por encima de todo, no hay que consentir que los niños sean dirigidos por los intereses comerciales y debemos  dejar claro a ellos que esto no es un juguete “.

¿Suena a mal rollito? Pues aún hay más.  Se podría hablar, por ejemplo, de que ya empiezan a darse casos de niños adictos a la telefonía móvil.  Psicólogas como Kathy Hirsh-Pasek advierten de que no debe permitirse que el niño vea el móvil como un juguete, pues la interacción con una pantalla no es el único aspecto que el niño va a encontrar en la vida.  Hay un mundo real fuera de esa pantalla. Según ella, si se usa como complemento a la formación del niño, el aparato no está mal. Los problemas comienzan cuando se convierte en el único objeto de uso.

¿Qué es aconsejable hacer, una vez que el niño ya tiene el aparato en sus manos? Pues hay una serie de reglas que se pueden seguir:

- Conoce siempre la clave de acceso del teléfono de tu hijo. Eso no te va a convertir en Marge Simpson, sino en una madre/padre responsable.

- Ten muy claro que el teléfono es TUYO. Tú lo pagaste. Si el niño quiere uno propio, que se coloque en las minas de sal y se lo pague él (bueno, tal vez baste con buscar fuentes de financiación. Yo solía ganarme propinas ayudando a mi abuela a cocinar  ;D).

- Impón un horario de uso del teléfono.  Eso de llevárselo a la cama como si fuera un osito de peluche... como que no.  Acostúmbrale a usarlo desde una hora hasta  otra... y luego a apagarlo. Que el niño sea consciente de que el botón de OFF existe.

Que levanten la mano los que aún no sepan
que los móviles también tienen virus
- ¡Ojo a las fotos y vídeos! Explícale bien el concepto de "la intimidad ajena se respeta", o el concepto de  "si pones fotos de tu amiga desnuda en Internet, la policía se cabrea un montón". Aunque parezca curioso, nuestro país está plagado de adultos que no comprenden esos dos conceptos tan simples.

- Enséñale que por dejar el móvil en casa un día, o por no bajar el último sonidito de moda, el mundo no se derrumba y tampoco te salen caries.  Si es posible (y muchos conocidos míos os lo agradecerán con una lagrimita desde sus cátedras) que el niño no lleve el móvil a clase.

- ¡Cuidado con el porno! Es muy divertido, y a ciertas edades, y más  si es gratis, ni te cuento lo gracioso que resulta.  Pero muchas de esas páginas llevan virus.  La mayor parte de los programas malware que hay hoy día (hablaremos de ello en otra entrada), se diseñan actualmente para móviles. Por algo será...

- Cuidado con los chats. La chica buenorra que está ligando contigo, es posible que se llame Manolo, pese 120 kilos y conduzca un camión de chirimoyas. Ojo también al whasapp. Escribir estupideces da buen rollito, salvo cuando 200 personas se enteran de que eres idiota. 

Y sobre todo, tal y como dije en una entrada anterior... hablar mucho con él. Darle confianza. Sus mejores consejeros/as de tecnología no deben ser los compañeros/as del colegio, sino sus padres. ¿Que por culpa de ello os toca empollaros el manual del móvil del crío, así como algunos artículos de tecnología? ¡Ahhhhh.... se sienteeee!



domingo, 10 de noviembre de 2013

LAS VÍRGENES LOCAS

En ocasiones, dentro del mundillo de la literatura, algunos escritores se juntan entre sí e intentan hacer algún tipo de  experimento literario.  Yo siempre suelo decir, como el refrán, que: "No hay nada nuevo bajo el sol, sino lo que se ha olvidado".  A veces esos experimentos salen bien, y otras, duermen el sueño de los justos. Hoy voy a hablar de un experimento que, aunque hoy está olvidado, produjo uno de los libros más delirantes que se escribieron en el siglo XIX en España. Un libro que algunos han llegado a definir humorísticamente como un "sabotaje literario".

Allá por el Madrid de 1886, dirigía el Madrid Cómico, nada más y nada menos que don Sinesio Delgado, y teniendo de colaborador a don Leopoldo Alas "Clarín".  Es de suponer, que las reuniones de redacción no eran tan serias ni tan encopetadas como algunos profesores de literatura nos intentaron hacer creer.  El caso es que un día, de una de esas reuniones sale la decisión de escribir un libro, como decimos en mi tierra "a pachas". O sea, que 12 escritores, 12 cachondos mentales, iban a escribir entre todos una novela.  Las reglas para escribirla serían las siguientes:

Portada de la edición más reciente
  • Se sortearían entre los 12 el orden a escribir.

  • Al que le tocara primero, debía inventarse un título y escribir un prólogo sin que aún se hubiera escrito un sólo capítulo. 
  • Una vez en marcha título y prólogo, y siguiendo el orden acordado, cada uno escribiría un capítulo.
  • Cada capítulo se escribiría sin que aquél al que le tocara hacerlo, hubiese leído nada de los anteriores, ni conociese siquiera el título de la obra. O sea, que debían enfrentarse a lo desconocido.


¿Y quiénes fueron esos 12 locos? Pues aparte de don Leopoldo, encontramos nombres como el de don Vicente Blasco Ibáñez (no necesita presentación, aunque se retiró a la mitad por una enfermedad),  don Sinesio Delgado (tampoco hay que presentarlo), don Vital Aza (en esos tiempos era el rey de los sainetes), don José Ortega Munilla (director de El Imparcial y papá de Ortega y Gasset)... Se llegó a pensar incluso en Galdós, que no pudo participar por problemas de agenda.

Clarín. Lo seriecito que
parecía con esos quevedos.
Don Sinesio Delgado, al que tocó poner título y prólogo, arregló el primero con "Las Vírgenes Locas", y en cuanto al segundo... sobrevivió como pudo.  El gran escritor de Sci Fi, Stanislaw Lem, publicó dos recopilaciones de falsos prólogos, basados en novelas imaginarias, pero tenía la ventaja de "conocer" el libro en su imaginación. Esa ventaja no la tuvo don Sinesio.  Os puedo asegurar que le echó imaginación al asunto. 

Respecto al resto del libro... No esperéis encontrar una novela. Ni una trama formal.  Se puede decir en plan intelectual, que la novela critica los excesos de la educación formal (femenina), y de una forma más llana, que trata de una logia masónica de mujeres que se vengan de los hombres y del mundo patriarcal.  Hasta ahí puedo leer... porque es imposible definir más.  Los capítulos son una merienda de negros, un ejercicio delirante e hilarante, una bacanal de bromas, de ingenio y de tirar  todas las normas literarias por la ventana.  En un capítulo, el autor desarrolla un personaje masculino profundo e interesante, y el siguiente autor lo asesina justo al empezar su parte; en otro capítulo alguien, no sabiendo cómo encarar la historia, disimula a base de florituras literarias, descripciones poéticas y gorjeo de pajaritos, y en el capítulo siguiente, imitan su estilo con ingenio y mala uva; en otra ocasión, incluso, el autor de turno, deja a un personaje en una situación peor que rocambolesca, sin salida alguna, sin posibilidad de salvación...¡Que se las arregle el que venga después y se encomiende a San Lope de Vega, Fénix de los Ingenios...!

Madrid Cómico.  Aquí se
publicó la historia.
No esperéis un final lógico, de hecho, el final es un naufragio narrativo.  Ninguno de los 12 locos esperaba algo formal. Sin embargo, la novela te deja la sensación de haber asistido, no sólo a un bromazo, que lo es, sino a un bromazo genial, lúcido. Te da la sensación de que esos señores de los que hablaba tu profesor de literatura se han aflojado las corbatas, se han arremangado la camisa y se han puesto a contar chistes guarros ingeniosos, como fueran unos decimonónicos Monty Python.

El problema es que en su tiempo sólo se hicieron un par de ediciones.  Yo, personalmente, pude leerla porque una amiga mía pilló en la Cuesta de Moyanos de Madrid un ejemplar de la segunda, y me lo fotocopió.  A finales de los 90, la Editorial Lengua de Trapo sacó una edición moderna. Con un poco de suerte, en alguna librería de viejo o segunda mano, podríais encontrar todavía algún ejemplar.  Ánimo.

PD: También se me ocurre que podría hacer un crowfunding y tras reunir unos 100.000 eurillos, irme a Brasil para sacar una edición rodeado de mulatas, con unos mojitos,  y en una playa... ejem... ejem... 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

RICO-RICO (DÍGASE EN SUMERIO)

Como ya se va acercando la Navidad, y dado que a algunos les ha parecido curiosa la riqueza gastronómica de la cultura sumeria, he decidido hablar un poco de lo que comían. 

Hasta los dioses se pegaban banquetazos
en Sumeria. Y los pobres, de gorra.
Si pasearais por un mercado sumerio, lo más seguro es que os sintierais como en casa.  Muchos productos los usamos hoy día. Para empezar, eran grandes consumidores de carne de cerdo. De hecho, hay un proverbio sumerio que dice: "Del cerdo se come hasta el rabo". ¿Os suena familar?  Efectivamente, aprovechaban todo, hasta las tripas, porque hacían salchichas, de las cuales, las más apreciadas eran las picantes. Además del cerdo, comían vacunos, ovinos, aves variadas (con predilección por las ocas y los patos) y una gran variedad de pescado.  La ciudad de Ur estaba a unos 5 km del mar, junto a unas marismas plagadas de peces.  Y la de Eridu poseía puerto marítimo. En ella se han encontrado millones de espinas de pescado que demuestran la afición de los sumerios por los productos del mar.  Con los restos de las tripas, espinas, etc, se elaboraba una salsa, el Siqqu, parecida al Garum romano, que era muy cara y muy apreciada como condimento (aunque tal vez hoy día nos parecería algo apestosa). También habría que añadir el consumo de insectos como el saltamontes (langosta).

Libro de cocina conservado
en la Universidad de Yale.
En cuanto a vegetales, podríamos empezar por nombrar toda clase de cereales como la escanda, el trigo, la cebada, la avena... con los que se fabricaban más de 300 clases de pan, empanadas  y todo tipo de bizcochos y tortas, tanto con levadura como sin ella, que llevaban como ingredientes frutos secos como los piñones, las almendras, los pistachos, las avellanas; y también miel, manteca y mantequilla o requesón.  Conocían hortalizas como las zanahorias, los puerros, las cebollas, los ajos, los pepinos, las calabazas... Y en cuanto a frutas, los higos, las manzanas, las peras, etc...

Obviamente, todo esto estaba a disposición de quien pudiera pagarlo, pues la gente humilde solía reducir su dieta a gachas de cebada o avena, salvo en celebraciones especiales en que los templos o el palacio, invitaban a banquetes públicos.

Y como hoy me siento un poco Jamie Oliver, os voy a dar algunas recetas, por si tenéis el valor de probarlas. Observad que no conocemos las proporciones de cada ingrediente (os advierto que en Google vienen muchos antídotos, por si acaso):

CALDO SALADO:  Se usa una carne de ave al gusto, por ejemplo, pollo. Se añaden grasa de rabo de oveja, leche, piñas de ciprés, cebolla, trigo sarraceno, puerro, ajo y zurumu (se cree que era una planta aromática). Justo antes de colar el caldo para servirlo, se añade menta.

Cordero con algarrobas (modern version)
RELLENO PARA AVES: Harina, agua, cerveza, leche, mantequilla, dátiles, pasas, hijos, piñones, comino, cilantro y pétalos de arañuela (también conocida como "cabellos de Venus". Cuidado con esto porque hay alguna de la familia que es venenosa, así que mejor no os arriesguéis con este ingrediente y cambiadlo por pétalos de violeta).

HERVIDO ROJO: Agua, grasa de rabo de oveja, asaduras y callos, malta desgranada, cebollas, trigo sarraceno, comino, cilantro, puerros. La carne se añade cuando rompa a hervir, y debe haber estado macerando en la sangre del animal.

HERVIDO DE CABRITO: Se usa cabeza patas y rabo, aparte de algo de carne de pierna. Manteca, cebolla, puerros, ajo, sangre del cabrito, queso fresco y lentejas.  Antes de servir se espolvorea con migas de torta de cebada.

CORDERO CON ALGARROBAS: Cordero, cilantro, comino, sésamo, ajo, agua, puerro, yogur y algarrobas en polvo.  Cus-cús para acompañar. 

Trufas de dátil. ¿Quién teme a la caloría feroz?
PALOMA A LAS HIERBAS:  Paloma, vinagre de granada, mantequilla, asafétida, menta, cilantro, comino, canela, rúcula picada para acompañar, cebolla, puerro, ajo, yogur.

Y para acabar, un postrecito:

TRUFAS DE DÁTIL: Pistachos molidos, dátiles deshuesados y molidos, algo de miel y queso de untar. Se hacen bolitas y se rebozan en harina de almendra (o en coco si vais de modernos).


PD: Como vereis, alguna receta se parece un poco a las actuales recetas de la India o de Irán.

PD (bis): Tened bicarbonato a mano. nunca se sabe...