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lunes, 2 de noviembre de 2015

DECORANDO INTERIORES

El tema de hoy hay que tratarlo con sumo cuidado. Y es que sabemos poco acerca de cómo decoraban los edificios los sumerios, lo que no significa que no sepamos nada.  Voy a intentar ser preciso y concreto.

Detalle de una pared del Palacio
de Mari.
Hay un tema sobre el que no hay ninguna duda. En concreto, el de la apariencia exterior de los templos o los zigurats.  A los cabezas negras les gustaba tirar de brocha.  Hoy en día las ruinas son un montón de cascotes, del color del barro del que estaban hechos los ladrillos. Pero en otros tiempos las casas estaban encaladas. Y en el caso de palacios o templos, pintadas. Se han encontrado templos que fueron de un solo color, como el Templo Blanco de Uruk, o el zigurat de Anu de Uruk, ambos cubiertos con una generosa capa de cal que aún impregna parte de los restos.  En otros casos, le echaban más imaginación, dependiendo del gusto del gobernante o, en el caso de los templos, del color que representaba al dios de turno (blanco para Anu, azul-lapislázuli para Inanna, gris para Nannar, azul claro para Enlil...). El piso superior del zigurat de Ur era azul, por estar cubierto de ladrillos vidriados imitando el lapislázuli. Algunos zigurat, como el de Babilonia, tuvieron un piso de cada color. 

Decoración con conos (Templo de los Conos de Uruk)
Los palacios se decoraban, como he dicho, al gusto del gobernante y a la moda del lugar. Y la moda en Mesopotamia, desde Eridu hasta Ebla, consistía en pintar de colores. Con motivos geométricos, por regla general.  Las paredes del Palacio de Mari debían destacar desde  lejos con sus adornos de color rojo.  Pero esto nos plantea un problema. Y es que sabemos más o menos cómo se decoraba por fuera, pero ¿y por dentro?  Aquí nos tropezamos con el típico problema de los yacimientos sumerios: la falta de restos.


Detalle de una decoración con conos.
El color se ha desvaído con los siglos. 
Empecemos por el principio. ¿Pintaban los sumerios las habitaciones de colores?  Bien, parece ser que sí. Y mucho. Igual que hoy día, no eran aficionados a una pared blanca. Pudo haber templos que se conformaban, por así decirlo, con el rojizo color de los adobes, como el Templo Rojo de Uruk, pero otros no.  Solamente hemos encontrado un trozo de pared donde aparecieran restos de pinturas en lo que pudo ser un templo. Un pedazo humilde y pequeño, pero en el que se ve un fondo rojo en el que resaltan unos motivos vegetales.  En el Palacio de Mari se han encontrado más pinturas aún.  Representan hombres, mujeres y gacelas y plantas.  Eso nos hace pensar que los palacios, los templos, y las casas de ciudadanos acomodados, debieron ser una explosión de pinturas por todos los rincones.   Los sumerios debieron tener su Capilla Sixtina y su Miguel Ángel, aunque el tiempo nos haya robado sus obras. 

Reconstrucción imaginaria de lo que pudo ser
un patio del Palacio de Mari.   Obsérvese
la explosión de policromía.  Solo faltan más
plantas en el jardín. 
Y he dejado para el final la más bella muestra de decoración que se ha podido encontrar.  En los restos del recinto sagrado de Inanna de Uruk (el Eanna) aparecieron unos pocos  pedazos de pared y de columnas, decorados con mosaicos.   Lo más curioso es que dichos mosaicos se crearon utilizando pequeños conos de barro a modo de teselas.  Los conos de distintos colores (se mezclaba el barro con pigmentos) se clavaban en el revoque creando dibujos geométricos de una gran belleza.  Solamente ha aparecido esa asombrosa muestra de ingenio decorativo, y no sabemos en realidad a qué tipo de edificio pertenece.  Habitualmente se le conoce como el Templo de los Conos de Uruk, pero hay sumeriólogos que opinan que podría ser un patio, y no necesariamente parte de un templo.  

Reconstrucción de cómo pudo ser una "escena familiar"
en el Palacio de Mari, pared decorada incluída
La última muestra de imaginación de los mesopotámicos, que también nos ofrece pistas sobre cómo debían ser los edificios (en este caso, palacios) la encontramos en la norteña ciudad de Mari, que no era exactamente una ciudad sumeria.  Los artesanos teñían el barro de colores y formaban largos y gruesos cilindros de dicho material, de unos 4-5 cm de grosor.  Luego trenzaban los cilindros de colores, creando una especie de "cuerda" multicolor de 20-30 cm de grosor.  Con esa "cuerda" cubrían los dinteles de las puertas y la parte alta de las ventanas. En las cabañas  tradicionales de cañas, aún en el actual Irak, la parte alta de las puertas se cubría y se cubre con un haz de cañas, a modo de refuerzo estructural y adorno. Posiblemente estas trenzas de barro fueran una forma de imitar esos haces de cañas, pero con una explosión de color. También los usaban para crear falsas columnas en las habitaciones.   ¿Esto se utilizó en Sumeria?  Es muy posible que sí, porque a partir de la III Dinastía de Ur, el arte de Mari estaba de moda.  Los sumeroacadios de bien, la "gente pija" gustaba de usar perfumes comprados en Mari, joyas diseñadas en Mari, cerámica de cerca de Mari, peinados inventados en Mari... Si el ser humano ha cambiado poco en 4000 años, es de suponer que también adoptaran las costumbres arquitectónicas de Mari.   

Ya se sabe. Lo pijo, se imita siempre, pero adorna un montón y se puede enseñar a las visitas.

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