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domingo, 29 de noviembre de 2015

RÍO DE ALMAS: LAS MATRIKAS

Este es un tema por el que me habéis preguntado tantas veces, que deduzco que os lo cuento, o mandaréis unos individuos a darme una paliza.

Y así habló la mothya Kaumari: «Las tres virtudes de la matrika son la compasión, la valentía y el sacrificio. Sin compasión no habrá valentía, sin valentía no habrá  sacrificio y sin sacrificio no habrá compasión.  Observad en qué  me he convertido, mis hijas. Yo fui sacrificada  y he vuelto.»
(SUCESOS DE LA GRAN CASA – Kenizé Mahajan)
LA IDEA

Matrikas hindúes repartiendo leña.
Como debe ser.
¿De dónde me vino la idea de estas mujeres?  Pues bien, en la mitología hindú existen unas semidiosas, las matrikas o devirashas, que se dedican a asistir a los dioses en el bonito deporte de masacrar demonios. Suelen ser descritas como bellas y peligrosas, gracias a determinados poderes que poseen.  En tiempos remotos se las describía de forma negativa, pero con el tiempo ganaron ese aspecto de protección. Me gustaba que tuvieran una parte un poco oscura pero un carácter claramente positivo.  Por otro lado, me atraía esa participación que tienen en algunos de los mitos de la literatura más antiguos de la humanidad. Y es que la literatura y los mitos tienen una gran importancia en esta saga, aunque tardaréis un poco en captarlo (tranquilos, que son varias novelas y hay que tomarlo con calma). 

EL ORÍGEN

Matrika de orígen ghul, de la tribu
Jazhee
Hace más de 500 años, la Última Venida de los aguadores  produjo  una de las mayores guerras que Tierra Madre ha conocido. Millones de personas murieron y casi toda la cultura y el saber fueron arrasados.  La última batalla fue delante de Río de Almas, y a punto estuvo de perderse todo, pero en el último instante los dragones ayudaron a la humanidad, salvando el día y haciendo que los aguadores volvieran al sitio (desconocido) de donde provienen. 

Durante la batalla sucedió algo singular. Y es que el último de los gusanos gigantes fue salvado por un grupo de mujeres. En Río de Almas había una escuela de bailarinas (como las actuales geishas japonesas) y ellas sacrificaron sus vidas para salvar la del gusano, que más tarde fue nombrado Rey de Reyes.  Tras la batalla, y en medio de la reconstrucción de los reinos (algunos desaparecieron y otros subieron como la espuma), los gobernantes, aparte de encumbrar al Rey Gusano, con el fín de mantener la paz y la estabilidad, decidieron que se creara una institución, el Matrikado, a partir de la escuela de bailarinas.  Ellas serían la guardia del Rey Gusano, sus ojos y sus manos. Las cumplidoras de sus decisiones y órdenes. 

Ruinas de la Casa Azul, en el Reino Xing.
Tal vez algún día...
Ya desde el principio ganaron una gran fama. La Gran Casa fue fundada por la legendaria mothya Kaumari, la cual escribió las normas y reglas del matrikado. Otra mothya famosa fue Li Wenling, fundadora de la Casa Azul, en el Reino Xing.   Y es que, dado que los gobernantes tomaron la decisión de colocar un virrey por cada reino en Río de Almas, para vigilar sus intereses y realizar negociaciones importantes con el Rey Gusano como árbitro, las matrikas decidieron abrir una Casa en todos aquellos reinos que lo aceptaran, con el fin de fomentar el hermanamiento entre todas ellas. Así pues, desde el primer día hubo tres casas: la Gran Casa en Río de Almas, la Casa de Piedra en la Unión Ranij y la Casa Azul, en el Reino Xing.   La Casa de Piedra ha producido algunas de las mejores diplomáticas y pensadoras del matrikado. La Casa Azul tuvo mala suerte, pues cuando el rey Gusano dió permiso para que los ghuls se independizaran del Reino Xing, el rey dorado Weng Fei ordenó que fuera cerrada.  Fue entonces cuando se fundó la Casa de Hierba y Cuero, en las estepas ghul.

"Y tras tocar tres veces el suelo con la frente, la joven Aridai preguntó: « Oh, respetada, ¿cuál es, entonces, el significado?». Y sabiendo que llegaba su último aliento, la mothya Li Wenling les dijo: « Mis amadas hijas, si permanecéis juntas como este haz de flechas podrán doblaros, pero nunca romperos.»
(SUCESOS DE LA GRAN CASA – Kenizé Mahajan)


EL MATRIKADO

Desde niñas entrenadas para sacrificarse
Cualquier niña de Tierra Madre puede ser una matrika.  Todas son voluntarias y se las considera iguales, tanto si son de buena familia o nobles, como de familia humilde. Incluso hay antiguas esclavas rescatadas.  Todas saben que su vida será de sacrificio, pues el fin último de una matrika es conservar la paz incluso a costa de su propia vida.  Se les permite casarse y tener hijos y, de hecho, muchas matrikas siguen los pasos de sus madres. Si una matrika llega a una edad en que considera que ya no "está para trotes" puede solicitar que la dediquen a labores auxiliares, pues en la Gran Casa siempre hay trabajos para ellas, como profesoras, artesanas, bibliotecarias, consejeras... Pero siempre tendrán que estar dispuestas a ofrecer su vida si se les requiere en una emergencia.

Una matrika mandando un ejército. 
Aunque se las conoce por ser guerreras temibles y muy hábiles en el uso de todo tipo de armas, su labor principal transcurre en el mundo de la diplomacia. También pueden actuar como guardaespaldas e incluso como asesinas, si hay que eliminar a algún gobernante peligroso.  En raras ocasiones el Rey Gusano puede reunir un regimiento y enviarlas como un pequeño ejército para acabar con un problema.  Muchas de ellas actúan de forma encubierta, siendo los ojos y los oídos del Rey Gusano, y si es necesario, pueden cambiar la diplomacia por el generalato, pues son buenas estrategas.

Si deseas iniciar una guerra injusta no enfades a las matrikas, o tus aventuras durarán poco. 

EL ENTRENAMIENTO

El Kalaripayatu.  Las convierte en armas letales
El ingreso en una Gran Casa se produce a los 8-9 años de edad.  Los primeros años transcurren con un plan de estudios intenso, en el que se las enseña idiomas, la cultura y religión de los distintos reinos, su historia (la poca que se conoce), así como a leer y escribir, En esa etapa aprenden baile, considerándose una disciplina importante.  A los 10 años sus estudios pueden especializarse, pues las distintas casas poseen buenas bibliotecas, y la de la Gran Casa es, posiblemente, la más grande de Tierra Madre.   A esa edad, junto a las clases de baile, comienzan  a recibir instrucción de Kalaripayatu.  Se trata de un arte marcial ancestral que les proporciona flexibilidad, agilidad y que convierte su propio cuerpo en un arma temible.  A los 11 son entrenadas en el uso de todo tipo de armas.  Esa triple combinación de conocer el uso de todas las armas, la flexibilidad del baile y la agilidad del kalaripayatu, es la que les convierte en las mujeres peligrosas que son. 

Matrikas del Ducado de Myrev,
en el Sacro Imperio
Un hecho curioso es que el entrenamiento con armas, a partir de los 14 años, se realiza con traje de baile. Si las ropas son dañadas durante el entrenamiento, la jovencita tendrá que dedicar parte de su tiempo de ocio o de sueño a reparar el destrozo, y deberá presentarse al día siguiente de punta en blanco ante el profesor/a. (En las distintas casas hay hombres como instructores, profesores y en labores auxiliares.) A los 16 años es el momento de ser puesta a prueba. Se le ordena acompañar a alguna matrika experimentada en diversas misiones, al principio sencillas, y más tarde complicadas, con el fin de que vaya adquiriendo experiencia. Si lo hace bien, a los 19 años se le concede el matrikado, durante una ceremonia en la que bajará a las catacumbas de la Gran Casa y depòsitará su viejo traje de baile en un nicho. Esas ropas serán, un día, su mortaja.

A partir de ese instante la joven ya es una matrika y puede participar en misiones sin acompañar a nadie. Si su labor y dedicación es destacada por sus superioras, a los 26 años será llamada a la Gran Casa (si es de otra casa externa) y se le ofrecerá la posibilidad de ser una Bahana. Para ello deberá cumplir con misiones de índole más delicado. Si lo supera y acepta el cargo, será bahana. Una Bahana se encarga de las misiones más peligrosas, sobre todo diplomáticas.  También forma parte de un consejo, tanto el consejo directivo de la Mothya, como otros diversos, como el consejo de enseñanza, el de política, el de economía etc...

Matrika en una misión. ¿Diplomacia, tal vez?
Mothya es el máximo cargo en una Casa.  Son elegidas democráticamente, y a la elección concurre también una representante de las otras casas, que posee un voto.    Aunque se las considera iguales, se da por supuesto que la Mothya de la Gran Casa es la más importante de todas, por ser la que está en contacto con el Rey Gusano.  Las hijas de una mothya no pueden ser matrikas, salvo que renuncien al apellido de la madre y adopten el del padre, a fin de evitar favoritismos. Esto adquiere más importancia si la chica es de orígen ranij o de algunas tribus ghul, donde hay sociedades matrilineales o matriarcales.   A efectos prácticos es como si se renunciara a la herencia o a la propia familia, lo que aumenta el sacrificio de la muchacha.

Gracias a ellas Katul ha disfrutado de casi 600 años de tranquilidad. ¿Podrán mantener esa paz en los tiempos oscuros que se avecinan?


Y por hoy nada más. El próximo día os hablaré de los distintos reinos. 

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