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domingo, 11 de enero de 2015

LLEGA iHSTORIA. UNA NUEVA REVISTA

Y tan nueva, porque de la mano de Javier Sanz llega esta revista, en un formato inédito hasta el momento.  Se trata de una revista interactiva.  Nada de papel, todo siglo XXI. Con todas las posibilidades al alcance del lector en una sola tecla: enlaces de internet relacionados, fotos, vídeos, sonidos...

Acaba de salir este mismo mes de Enero en formato Apple (iPAD, iPHONE...), y a partir del mes de Febrero ya podréis leerla en formato Android, desde cualquier Smartphone o Tablet.   ¿Y cómo se puede leer? Pues es bien sencillo. Desde este enlace os descargáis la aplicación "Mediazines", que es gratuita. Ese es el kiosko virtual, Una vez instalada la aplicación en vuestro dispositivo, ya se puede adquirir la revista. Hay dos posibilidades: la opción gratis, que te permite leer el 20% de cada revista, y la opción PREMIUM, que por 1,79 euros al mes te permite leer todo el material. Y ojo, he dicho "todo el material" porque por ese precio no solo te puedes descargar la revista iHSTORIA, sino otras 11 revistas más del grupo, que abarcan desde Ciencia, Música, Economía, Cine,  hasta el mundo del motor o el de los adolescentes. Próximamente serán 14 revistas y el proyecto consiste en llegar a las 50, de temas variados. ¿Quién te ofrece tantas revistas por menos de 2 euros? ¡Es que tiran la casa por la ventana! Como oferta de lanzamiento, se puede anular la suscripción antes de los primeros 30 días y ya no pagaréis nada. Si no, la suscripción se renueva automáticamente, hasta que la deis de baja.

Y Javier Sanz se ha rodeado de un equipo impresionante de gente para traeros los mejores artículos de historia.  Gente especializada en contar con rigor pero sin aburrir. Entre ellos tenéis a Nacho AresJesús CallejoMiguel Ángel AlmodóvarMáximo PraderaPepo JiménezMiquel Silvestre, Alejandro Polanco Gabriel CastellóXurxoMiguel A. Morales,Rafael BallesterosLuis PastorCarlos Suasnavas, Raúl Pastor, y un tal Joshua BedwyR, que no sé qué pinta entre tanto "monstruo".

Este primer número ha salido del horno calentito, con un emocionantísimo artículo sobre la Batalla de Actium, que os hará creer que estáis ante una peli de Cecil B DeMille, otro sobre los obeliscos egipcios (casi ná), otro sobre la primera novela de la historia, otro sobre los sumerios y el sexo...

Os pongo el ENLACE del Blog de Javier Sanz, Historias de la Historia, porque tenéis un concurso de lanzamiento en el que podríais pillar el último libro de Ken Follet por la patilla (si hay suerte, claro) . Y el próximo mes... más.


miércoles, 7 de enero de 2015

DIVORCIO A LA SUMERIA

Para los sumerios el matrimonio no presentaba las connotaciones religiosas que tiene en nuestra cultura judeocristiana. Si bien es cierto que alguien del clero asistía a la ceremonia de la boda, su labor era más bien la de un “notario”, en suma, la de alguien que pudiera dar fe del acto realizado. El matrimonio era un contrato civil, y para los cabezas negras implicaba la formación de una especie de “unidad de producción familiar” al servicio del estado.

Aunque sabemos de casos de matrimonios por amor,  la mayor parte eran concertados por las madres o, en su ausencia, por las hermanas.  Estaban muy bien vistas las parejas elegidas por una hermana, pues se la consideraba la confidente de su hermano. Los sumerios veían el sexo como algo necesario y obligatorio, por lo que antes de la boda, la futura pareja tenía que pasar por unos meses de convivencia, en el hogar de los suegros y bajo la tutela de la madre del novio, y en esa convivencia se incluían las relaciones sexuales.  Si en esos meses la pareja no congeniaba, el contrato matrimonial podía romperse.

En la ceremonia de la boda había dos partes muy importantes. Una de ellas consistía - cómo no - en pagar los correspondientes impuestos al templo y al recaudador. Otra era más curiosa: en ella el novio, ante los testigos, colocaba en el dobladillo del kaunake de la chica una tablilla. En esa tablilla iba especificada la dote, y esa dote era de la novia. 

Sabemos que, en tiempos arcaicos, en Sumeria se practicó tanto la poligamia como la poliandria, pues ambas fueron abolidas al principio de la II Dinastía de Ur. La poligamia volvió con los años.  Y aquí llegamos al momento en que una pareja, después de un tiempo, veía que la convivencia no era posible.  El marido podía divorciarse sin pedir permiso a la mujer. Esta, en cambio, solo podía hacerlo si el marido estaba de acuerdo.  Esta medida parece un tanto autoritaria y patriarcal, y en cierto sentido lo es, pero tenía una razón de ser muy práctica. Y es que en el momento del divorcio, y ante testigos, el marido cortaba el dobladillo del kaunake de su esposa para indicar que el matrimonio quedaba disuelto.  ¿Y por qué cortaba el dobladillo? Pues porque la recién divorciada se largaba con su dote íntegra, y no solo con la dote, sino con todos aquellos bienes que se hubieran ganado gracias a la inversión de la misma.  Las leyes, por tanto, otorgaban al marido el derecho de divorcio, pero la mujer no quedaba desamparada, económicamente hablando.