Traductor

miércoles, 25 de marzo de 2015

El ZIGURAT DE UR

Hoy voy a iniciar otra serie de entradas en las que os enseñaré, poco a poco, algunos de los zigurats que se han descubierto hasta ahora.  El primero es el de Ur, 

Antes de él se cree que no hubo zigurats, aunque este es un tema controvertido, pues hay alguna referencia literaria a ellos, como en el Mito de Enmerkar y el Rey de Aratta, donde se dice que Enmerkar habría construído uno. Sin embargo, como las traducciones del sumerio a veces dan problemas, y no se ha encontrado prueba ninguna, se supone que el de Ur es el primero.  Antes de él, los grandes templos serían lo que conocemos como "templos de plataforma", o sea, un templo grandote encima de una plataforma más grande aún,a  la que se accedería por uno o más planos inclinados.   Un zigurat tendría más pisos que un templo de plataforma, que apenas luciría un par.

Sus ruinas, orientadas a los cuatro puntos cardinales, se elevan actualmente unos 21 metros, pero antiguamente tuvo alguno más, pues el piso superior se ha perdido. Se cree que desde él, se podía distinguir a 15 km de distancia la ciudad de Eridu.  En el piso de arriba había un templo dedicado a la diosa Ishtar, aunque el zigurat como tal  estaba dedicado al dios Nannar,  rector de la ciudad de Ur.  Sabemos que el templo superior estaba dedicado a Ishtar porque hemos encontrado un listado de templos de Ishtar donde se le menciona.  También nos consta  que el piso superior era azul porque se han encontrado restos de azulejos vidriados azules con la estrella de ocho puntas en sus restos.  La parte de abajo se supone que era del color del adobe, aunque tampoco hay una seguridad completa en ello, pues los sumerios acostumbraban a policromar sus templos, y el color del dios Nannar era el plateado. 

La estructura actual es una reconstrucción hecha en los años 70 por orden de Saddam Hussein, que desde el año 2003 se ve "embellecida" por algunas pintadas hechas `por soldados de EE.UU. La estructura de adobes bituminados es innovadora, con canales que permiten desaguar las precipitaciones de la lluvia. Algunos de los canales parecen indicar que pudo haber tenido jardines en las plataformas. Como detalle final, os informo que aunque se le conoce como Zigurat de Ur-Nammu, por el nombre del rey que ordenó construirlo, se piensa que las obras fueron dirigidas por la entonces Entu del recinto sagrado de Ur, la hija de Ur-Nammu, Ennirgalanna (*).

PD: Y de ello os enteraréis con más detalle en la próxima incursión a Mesopotamia, que llegará a finales de este año.

domingo, 8 de marzo de 2015

LAS CHICAS SON GUERRERAS (IV)

Y para celebrar el Día de la Mujer Trabajadora he reservado un lugar especial, en mi apartado de chicas-hácker para su santa patrona, Jude Milhon, alias Saint Jude

St. Jude es uno de los casos más interesantes de chica-hácker que ha existido. Para empezar, era autodidacta, como todo hácker que se precie de serlo.  Aprendió a programar con el libro "Aprenda a programar Fortran por si mismo", lo que no está nada mal, pues los que nos hemos pegado con ese lenguaje de programación sabemos que, antes del año 88, tenía mucho "carácter". Ella empezó en el 67, y pronto estaba haciendo aplicaciones para la cadena de restaurantes de autoservicio Hom and Hardart.   Siempre fue una mujer muy particular, tanto en su combatividad al difundir el hacking entre las féminas, como a la hora de usar un lenguaje peculiar y sin pelos en la lengua.  Era tambien una amante del ciberpunk, y en ese término se basó para fundar la asociación Cypherpunk, pues tambien fue una acérrima defensora de la privacidad digital.

Una de sus frases favoritas era: "¡Las chicas necesitan módems!". Y es que sostenía que ese aparato podía convertirse en una de las mejores armas de las mujeres, pues como bien decía: "Tal vez las mujeres no seamos buenas en lucha física (tendría que haber conocido a mi prima), pero los teclados se nos dan muy bien (lo corroboro, ¿verdad, Cruella de Pink?)".  Otra de sus frases, que muestra sus opiniones sobre la privacidad digital es: "Se debe aprender a hackear como un arte marcial: un modo de defenderse de los políticos políticamente correctos, de las leyes que atropellan la intimidad de las personas, de los prejuiciosos y de la gente de mente estrecha de todas las confesiones." Hoy día resulta más actual que nunca. 

Además se hizo famosa por su intento de enseñar sexo-geek a las chicas hácker. Para ello escribió el libro: "El placer del sexo hácker", tambien conocido como "Wetware".  La intención de dicho libro la resumió muy bien la gran programadora Nadine Ulmer: "St. Jude me enseñó que no hace falta tener pechos grandes para ser una diosa del sexo. Todo lo que se necesita es tener mucho cerebro y adoptar la actitud correcta."

Para acabar citaré su definición de hackeo: "La evasión inteligente de límites impuestos, ya sea impuestos por el gobierno, por nuestras propias habilidades o por las leyes de la física".  O bien esta otra sacada de una de sus cartas: "Deberíamos entender a la Red como la escuela de la vida a la que muchas de nosotras no fuimos nunca, exponernos y sacarnos el miedo a no ser lo bastante simpáticas, lo bastante educadas, lo bastante fuertes, lo bastante lindas, lo bastante inteligentes o lo bastante lo que sea."

Amén, St. Jude, amén.

domingo, 1 de marzo de 2015

EL GRAN ROBO DE INTERNET

Estaba el otro día leyendo "El gran robo del tren" de Michael Crichton, un autor que siempre me ha encantado, cuando me llegó una noticia que hizo que la trepidante trama de la novela se me quedara corta. En los últimos días se ha hecho público un informe de la empresa de seguridad Kaspersky donde se da cuenta de lo que podría ser el robo más impresionante de la historia de la informática. La alarma saltó desde bancos rusos y ucranianos, que notaban que se les escapaba el dinero por medio de cajeros automáticos. Especialistas de la empresa de seguridad lograron dar con el malware que lo hacía posible, al que pusieron el nombre de Carbanak

Lo novedoso de esta campaña de ataques, es que no se realizan contra las cuentas de los clientes, sino contra los depósitos del banco.  Ya ha habido robos bancarios en Internet antes. Un método típico, utilizado por empleados deshonestos, consistía en crear cuentas falsas a las que se desviaban los céntimos resultantes de las miles de operaciones del banco,  En dos o tres meses, en esas cuentas podía acumularse un hermoso capitalito, que permitía que el empleado se buscara una jubilación en un paraíso fiscal.  Pero como dije, en este nuevo caso el dinero se saca de las cuentas de los clientes.

Otro elemento novedoso es que ya no se trata de un individuo solitario que realiza el robo, sino que se trata de una banda organizada, profesional y sumamente sofisticada (de este nuevo fenómeno hablaremos otro día). El modus operandi es aparentemente sencillo:  para apoderarse del sistema, envían a un empleado un correo tipo que le hace picar y ejecutar la aplicación maligna, la cual permite que de forma remota estudien el sistema informático del banco.  Esto, que parece pueril, no lo es tanto, pues implica que esa banda ha investigado a fondo a los empleados de la entidad, averiguando sus hábitos y costumbres, pues solo de esa manera se puede diseñar un correo que haga picar a la víctima.  Es ingeniería social llevada a su máximo nivel.

Una vez que han estudiado el sistema, de forma remota se dedican a crear cuentas falsas con un montante elevado de dinero, también usan la red SWIFT para transferirlo a otras cuentas, e incluso, ordenan a una hora determinada  que un cajero entregue dinero sin que se le pida, estando delante un compinche que lo recoge.  Una vez que han acumulado alrededor de unos 10 millones de dólares, desaparecen y se largan a atacar otro banco.  En total se piensa que el monto hasta ahora podría llegar a los 1000 millones de dólares obtenidos en menos de un año.

Inicialmente, los ataques afectaron a entidades bancarias de Rusia, Ucrania, EEUU, Alemania, China y sus sucursales en Europa del Este.  A día de hoy parece que se están extendiendo a Malasia, Nepal, Kuwait y alguna nación africana.

Si mi admirado Michael Crichton  estuviera aún vivo, habría disfrutado de lo suyo con esta noticia.